
Y es que a diferencia de las dos obras mencionadas, en “La Vecina del Patio Interior”, no hay consentimiento mutuo en la extraña, perversa y destructiva relación que se forma entre el infortunado protagonista y su “amante” Dora, donde las cotas de indefensión, desesperación y patetismo a las que llega el desvalido protagonista se tornan tan palpables que francamente la experiencia se revierte en un doloroso e insoportable Tour de Force para el lector, experiencia que solamente encuentro similar a la chocante media hora final de “Audición” del inigualable Takashi Miike.

“Era muy rubia, lo que se dice rubia platino; tendría uno 35 años aproximadamente y se cubría con un albornoz blanco de felpa a través del que se adivinaba un cuerpo fresco y vigoroso. No llevaba ninguna otra prenda debajo, según deduje en el momento en el que ella se agachó para coger algo y pude ver su pecho espléndido de piel pálida y turgente.”
“Prácticamente la acechaba todo el tiempo que tenia libre y aquella mujer se convirtió en seguida en una persistente obsesión para mi.”

“Era muy alta, quizá mas que yo, y su aspecto, realmente llamativo, me producía con toda seguridad miedo. De modo que si no era ella quien daba los primeros pasos, yo me sentía incapaz de iniciar cualquier cosa.”
“De cerca me producía una impresión tremenda, era grande y fuerte, sin que esto le quitase ni una pizca de su turbador atractivo.”

“Dora se tumbó después sobre mi, y mientras frotaba suavemente su pubis contra mis glúteos ajustándose a un movimiento rítmico, me fue clavando uno a uno todos los alfileres. Pienso que serían veinte o treinta, a la vez que me arrullaba tiernamente, me los clavó a la altura de los omóplatos, en los costados, a lo largo de la columna vertebral. Los últimos en las axilas me produjeron un dolor inaguantable. Después me los quito con prisa, me dio la vuelta como si fuese un muñeco y se montó sobre mi.”
“Me permitía hacer el amor después de cada sesión de sufrimientos a modo de compensación, ya que resultaba evidente que ella no tenía el menor interés en esta clase de episodios.”

“Ya no tengo esperanza. Ella llega cada noche con un tormento nuevo premeditado durante la jornada y lo pone decididamente en práctica entre besos y caricias, ahogando a veces mis chillidos con una grosera bola de algodón que me introduce en la boca. Me ha tenido dos días con veinte chinchetas incrustadas en el cráneo rapado.”
“Porque haces esto conmigo?, le pregunte una noche que llego muy tarde y se metió en la cama junto a mi, mas acariciadora que nunca, sin producirme ningún daño. Porque me gustas, porque te quiero …”.

5 comentarios:
la historia me parece segun lo que tu cuentas muy interesante, por que esa clase de pelis me son un poco dificil de conseguir, postea mas para poder buscar este material. gracias :)
jejeje tengo mi número once en la mano y no esta ese cuento jejeje esta "Sombras en la catedral", sin embargo, busco en google y todas las fichas que aparecen referentes a este libro esta "la vecina del patio interior" ¿que habrá pasado con la edición chilena? jejeje
Al menos está disponible aquí =)
http://cuentosnegros.atspace.com/cuentosnegros/HOMErapida.html
Hace mucho tiempo la leí. Te mantiene en suspenso todo el relato. La he buscado y no la encuentro. Es parte de una recopilación de cuentos.
https://archive.org/details/BibliotecaUniversalDeMisterioYTerror
Publicar un comentario